Redes

jueves, 11 de mayo de 2017

El más famoso de todos los harenes



El más famoso de todos los harenes musulmanes fue el del palacio otomano de Topkapi, en Estambul. Terminado de construir en el año 1598, y habitado hasta 1839, fecha en que los sultanes pasaron a vivir en palacios de estilo europeo, contaba con cuatrocientas habitaciones para sus ocupantes. Este palacio de Topkapi fue llamado por los occidentales Serrallo (palabra que occidentaliza la turca serai, que significa posada, albergue y, sobre todo, burdel), y con tal nombre fueron llamados después por los occidentales todos los harenes otomanos.


El harem del Palacio de Topkapi


Una de las visitas obligadas en Estambul es el Palacio de Topkapi, que no solo fue la residencia de los sultanes otomanos sino también el centro administrativo y educativo del Estado. Construido inicialmente entre 1460 y 1478 por el sultán Mehmed II, conquistador de Constantinopla, fue el hogar de los sultanes otomanosu corte hasta mediados del siglo XIX.
Aunque a principios de 1850 los sultanes se mudaron al Palacio Dolmabahçe, a orillas del Bósforo, el palacio continuó albergando la colección de Santas Reliquias del Profeta Mahoma (saws), el tesoro real y los archivos imperiales. Tras la abolición de la monarquía otomana en 1922, el Palacio de Topkapi fue convertido en museo el 3 de abril de 1924 por órdenes del presidente Mustafa Kemal Atatürk.
De especial belleza es la sección del harem, donde los sultanes vivían con sus familias. Contiene más de 300 habitaciones, nueve baños, dos mezquitas, un hospital, dormitorios y una lavandería.
El harem estaba regido por la madre del sultán (Valide Sultan), quien regulaba las relaciones entre el sultán y sus esposas e hijos además de tener cierta influencia en la vida política del imperio Otomano. Ninguna concubina podía entrar o salir del harem sin el permiso explícito de la Valide Sultan, y los eunucos que vigilaban el harem le reportaban a ella directamente.
Para perpetuar la dinastía otmana, esclavas hermosas e inteligentes eran capturadas en guerras (principalmente europeas cristianas en Los Balcanes), reclutadas dentro del imperio otomano mismo o traídas de países vecinos para convertirse en concubinas imperiales (cariyes) y ascendían de categoría dependiendo de sus capacidades. La concubina con la que el sultán compartía su cama se convertía en miembro de la dinastía y alcanzaba el estatus de gözde (afortunada), ikbal (favorita) o kadın (esposa), las cuatro mujeres con más poder en el harem después de la madre del sultán.
Por su parte los eunucos eran esclavos capturados en guerras o reclutados dentro del imperio (especialmente de los pueblos caucásicos de Georgia y Armenia y los negros de Sudán). Los eunucos negros cuyos genitales eran amputados al 100%, conocidos como sandali, eran los que solían vigilar y atender el harem. (Fuente)


No hay comentarios:

Publicar un comentario