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domingo, 16 de abril de 2017

Enterrados dentro de la Gran Muralla de China


La Gran Muralla de China se construyó en las primeras décadas del siglo III a. de C., señalándose el año 220 a. de C., durante el reinado del legendario emperador Huang-Ti, como el de su terminación. El propósito original de la Gran Muralla no fue estrictamente impedir la invasión de los hunos mogoles del norte. Más exactamente, lo que trató de conseguir fue que los hunos, en su indetenible avance hacia el sur, no la pudiesen atravesar con sus caballos, lo que acababa con gran parte de su capacidad conquistadora. La muralla comienza cerca del mar, en la pequeña ciudad de Chau-Hai-Kuan (Chinwangta), a poca distancia al nordeste de Pekín, extendiéndose hasta Yang-Kuan (Jumon), cubriendo una distancia lineal de 3.460 kilómetros en su brazo principal, más otros 2,860 kilómetros en ramales secundarios, con un espesor medio de 9,8 metros. Se dice que en su construcción trabajó durante veinte años un millón de personas, más de trescientos mil de las cuales murieron por las duras condiciones de trabajo. Todas ellas fueron enterradas dentro de los muros de la propia muralla.




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