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martes, 6 de septiembre de 2016

La Bella Durmiente de Giambattista Basile



En la versión original de La Bella Durmiente de Giambattista Basile (1575-1632), la princesa durmiente, Talía, que yace dormida (en realidad muerta tras haberse pinchado con una astilla envenenada, oculta entre unos hilos de lino) en un palacio enclavado en mitad de un bosque, es encontrada por un noble, que la viola sin más miramientos y huye, raudo, del lugar. Recuérdese que en la versión dulcificada de Charles Perrault, el noble, transmutado en príncipe, la despierta con un beso tras su largo sueño de cien años. En la versión original, la Bella Durmiente queda embarazada, dando a luz nueve meses después a dos hermosos gemelos, llamados Sol y Luna, sin que, por ello, llegue a despertar. Un día, el pequeño Sol chupa el dedo de su madre y extrae la astilla envenenada, con lo que Talía despierta. Tras algunas visitas esporádicas (pero también fructíferas) del príncipe, su mujer legítima, enterada de que la Bella del bosque es madre de varios hijos bastardos de su marido, manda prender a esos vástagos ilegítimos para que sean degollados y servidos en un cruel banquete a su esposo. Afortunadamente, como no todo pueden ser desdichas y crueldades, un cocinero se apiada de los pobres niños y cambia su carne por la de una cabra recién sacrificada.






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