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jueves, 22 de septiembre de 2016

José María Memet: Uno de los poetas más reconocidos en Chile es neuquino de nacimiento



Además de minerales, Chile es un buen productor de poetas. Duros, relucientes, incrustados, bellos y eternos los poetas de Chile siguen aflorando sin la ayuda esencial del minero. Uno de ellos (quizá el último) nació en Neuquén en un día como hoy hace 59 años. Pero ya era un hijo de la tierra desde hace miles de años; cuando sus ancestros perforaban la cordillera  buscando la palabra adecuada para crear el verso telúrico y perfecto.


De padres chilenos, nació el 22 de setiembre de 1957 en la ciudad de Neuquén. Nunca regresó a su ciudad natal y se asombra de lo que es ahora: una moderna y gran ciudad. En la década del ´50 le contaba su padre, Neuquén era un pequeño poblado de casas azotadas por el viento patagónico.


Neuquén en la década del ´40.

Neuquén en la actualidad.

Regresó su familia a Chile siendo aun un niño. Sobre su infancia, recuerda: "Mi familia —por el lado de mi madre— son descendientes de mapuche, tienen más de quince mil años en la zona. Soy de la zona de Araucanía: La Frontera. Ése es su nombre. La delimitación geográfica actual fue impuesta por conquistadores, chilenos y colonos; la humana y la de la memoria diaria permanece inalterable: lengua propia, dioses propios, una relación con la naturaleza, tanto por el lado argentino como por el chileno, me refiero a mis ancestros. Los lugares de mi infancia fueron Padre Las Casas, Curacautín, Quitratúe y Temuco, la frontera de tres culturas: la mapuche, la chilena y la alemana (los colonos). En esa época el lugar estaba pleno de bosques nativos, los trenes eran con locomotoras a vapor, todo era un gran trueque, un far west. Una imagen poética que aún se mantiene en algunas calles de Temuco es, por ejemplo, un gran martillo sobre la tienda, que indicaba que se trataba de la ferretería; una gran olla, cuya relación era para los artículos de cocina; un arado gigante para referirse a los instrumentos para trabajar la tierra. Neruda habla de ello en sus memorias. En síntesis, fui, soy y seré un individuo cercano a la naturaleza, con una relación fuerte con la tierra y los elementos primordiales. Vivo en la ciudad, pero soy un hombre de la tierra. Eso significa mapuche: hombre de la tierra".


Armando Rubio, Guillermo Riedemann, Gonzalo Millán, José María Memet en la década del ´70.

Opositor a la dictadura Augusto Pinochet, miembro del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, "trabajó durante una década en la Vicaría de la Solidaridad (organismo que denunció las violaciones de los derechos humanos y que promovió la defensa de los mismos) y, como muchos de sus compatriotas, fue detenido, secuestrado y torturado".
Vivió exiliado en París entre 1981 y 1985. Memet es fundador y director del Encuentro Internacional de Poetas Chile Poesía, celebrado por primera vez en 2001.
Alejandro Lavquén ha dicho sobre Memet: "Es uno de los poetas más representativos de la promoción de escritores que se forjaron durante el período más duro de la tiranía pinochetista. Y si bien ha sido definido por muchos como un poeta político, su obra va más allá de eso, abarcando una temática muy variada, pero siempre comprometida con el ser humano".



Sobre el ser un poeta político, Memet comenta: "Sí, creo que lo soy. Aunque no me guste. Entiendo la poesía no como una inmovilización si no como un encuentro permanente con otros seres humanos. No soy un poeta político a la manera 'antigua' cerca de grandes profecías sociales, aunque lo fui por juventud e inexperiencia. La sobreideologización la encuentro nefasta para todos los seres humanos por igual y también para un poeta. Si algo rescato del presente, es la constatación de la importancia de la condición humana y su defensa y respeto ante los abusos del poder, sea del signo que fuere".
Sus poemas han sido traducidos a varios idiomas, particularmente al francés, alemán e inglés.




ANEXO

Poesía política de José María Memet 

Por Ramiro Rivas (Fuente)

José María Memet (1957) es un escritor comprometido con la poesía, la vida y la política. Su biografía y su obra lo confirman. Perteneció al MIR y trabajó una década en la Vicaría de la Solidaridad. A inicios de los ochenta tuvo que partir al exilio a París. Además es un hábil gestor cultural y fue fundador y director del Encuentro Internacional de Poetas Chile-Poesía, celebrado el año 2001. Desde sus inicios poéticos, con su libro Poemas Crucificados (1977), hasta el penúltimo el año 2009, El cazador de instantes, ha publicado una docena de textos de poesía. Entre los más destacados podemos mencionar El duelo (1994), Un animal noble y hermoso cercado entre ballestas (1991), Amanecer sin dioses (1999) y Bajo amenaza (1979).
Ahora nos ofrece un original trabajo poético, Melivilu Poemas Políticos 2015-1973 (Editorial ChilePoesía, 2015), un libro con formato de  periódico, grabados y fotografías artísticas acompañando cada poema. Hermoso ejemplar que es obsequiado gratuitamente al público después de cada recital. Loable labor inédita en nuestro país. El objetivo es continuar con esta iniciativa con poetas mapuches de relevancia internacional.
En varias oportunidades se ha calificado a Memet como un poeta político. El autor aclara que “si algo rescato del presente, es la contradicción de la importancia de la condición humana y su defensa y respeto ante los abusos de poder”. Bien lo dijo Bataille: “La literatura es lo esencial o no es nada”. Todos sabemos que la literatura jamás ha sido inocente. Y la de este poemario lo confirma.
Memet, a lo largo de esta obra, escrita en diferentes épocas y circunstancias, posee una indudable voluntad de esencialidad, el propósito de proyección que esto implica: una búsqueda coherente con la verdad y la justicia que lo impulsa a articular un universo autónomo. El hablante en esta obra es el testigo atento ante la humillación del ser humano, no siempre tomando como referentes a los hombres de su tierra madre, a la de sus ancestros mapuches, sino también a la del hombre urbano acosado por la arbitrariedad del poder. El sugestivo poema “Marcha”, que semeja un juego paródico, oculta una realidad sobrecogedora de la opresión política y social en dictadura. Esa marcha épica de las prostitutas copando las vías principales de la ciudad para converger como una sola voz ante La Moneda, produce un efecto de liberación, más que de extrañeza. Anoche tuve un sueño, un gran sueño / las putas de Santiago y de provincias/ en una gran marcha/ avanzaban por Vitacura/ en dirección a La Moneda. Y en su exaltación rebelde, proclaman: Si todas somos putas y nos tratan como putas/ entonces somos mayoría/ gritaban por las calles.
El autor recurre en este breve poemario (32 textos) a una economía lingüística , gracias a lo cual la voz cotidiana, la de todos los días, produce mayor eco y sintonía con el lector y nos induce a develar nuevos espacios y accesos a una mayor percepción de la realidad. Memet dispone de un registro conceptual y de una intensidad dramática que lo diferencia de muchos poetas de su generación, considerando el amplio espectro poético que eso significa, en donde se aglutinan talentos de diversas corrientes literarias.
Muchos de los poemas que conforman este libro-periódico, fueron escritos sobre la marcha, en la época de los sucesos, otros recurriendo a la memoria, elemento indispensable para todo creador. La memoria es la que mantiene vivo el pasado nefasto de la dictadura chilena. Este libro contribuye a refrescar esa memoria aletargada por los sustentadores del poder. Esta es una poesía combativa, que se abre paso a través del lenguaje poético y la verdad. Además es un reconocimiento al pueblo mapuche, olvidado por siglos de historia. Una voz lírica que se siente depositaria de esas voces mudas, silenciadas, un personaje narrador que indaga su pertenencia a esa tierra y esa cultura de sus antepasados que luchan por su territorio.
“Melivilu” (Cuatro Serpientes) es un texto que, no obstante su brevedad, encierra varias temáticas  contingentes. Es un libro político, es verdad, pero a la vez es un libro lírico que recurre a la verdadera poesía, a esa que sugiere y devela lo subterráneo, lo que permanece en el subconsciente de los hombres, en los hogares de sus moradores. 

Miramos hacia el cielo, hacia el azul
nuestra raza busca el día del encuentro.
Dejar de mirar a las estrellas
significaría ser esclavos.

Tampoco falta el homenaje a los caídos: 

Miguel vivía en una casa
con vista a la esperanza.
Ahora, cuando se ha marchado,
nosotros debemos habitarla. 

Tampoco el amor y la nostalgia están ausentes: 

Espérame donde comienza el bosque
y no te olvides de que si no llegas
cada día y cada noche
algo morirá
dentro del bosque. 

O ese canto elegíaco dedicado al Presidente Allende: 

Qué puede hacer un hombre que está solo
-solo como el mundo me refiero -
sino vivir este combate por la vida
con tanta soledad que crece. Y como corolario, esta suerte de declaración de principios: No seré domesticado.
En la sabana de la gran ciudad
el león reconoce sus instintos
y espera que el follaje invada todo
para comenzar/ la caza. 


En el "Festival Internacional Primavera Poética"

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