Redes

martes, 2 de agosto de 2016

Protectores Greenwood para orejas



En el invierno de 1873, Chester Greenwood, un joven de quince años de la localidad de Farmington, en el estado norteamericano de Maine, aficionado a patinar sobre hielo, pero que sufría constantes ataques de otitis, se decidió a probar hasta que encontró el remedio que le permitiera seguir patinando sin sufrir dolores de oídos por el frío. Lo que se le ocurrió fue sencillamente unir dos trozos de tela con un alambre y protegerse con ambos las orejas. De esta forma tan simple nacieron las orejeras, que el joven patentaría con el nombre de "Protectores Greenwood para orejas", convirtiéndose en millonario en muy poco tiempo, gracias a su sencillo invento.


No hay comentarios:

Publicar un comentario