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jueves, 25 de agosto de 2016

Las comas son serviles



La escritora estadounidense Gertrude Stein (1874-1946) es más conocida hoy en día por ser el epicentro del genial grupo de artistas, en su mayoría emigrados, que pobló de creatividad y aires vanguardistas el París bohemio de los años veinte, que por su propia obra literaria. No obstante, ésta no es nada desdeñable, destacando su libro Autobiografía de Alice B. Toklas (1933), donde relata la vida parisina de su secretaria, amiga y amante del mismo nombre, ofreciendo un interesante fresco sobre la vida y el pensamiento de los muchos grandes artistas que la rodearon en el efervescente París de aquellos años. Lo significativo de su vanguardista actividad literaria (que ella misma calificó de más innovadora y superior a la del irlandés James Joyce) fue su aversión a los signos de puntuación, a excepción del punto y aparte, al que consideraba «con vida propia». Las comas ("serviles"), los signos de interrogación y admiración ("realmente repugnantes") y demás artificios innecesarios de la escritura le parecían en general despreciables y, por tanto, no los utilizaba. Su estilo se basaba en la repetición, como bien queda representado en su famosa frase: "una rosa es una rosa es una rosa es una rosa…".

Gertrude retratada por Picasso.

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