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jueves, 21 de julio de 2016

21 de julio en la historia de Neuquén

Eduardo Elordi.

21 de julio de 1897
Se crea la Colonia Pastoril “Maipú” en el departamento de Junín de los Andes, al sur del Lago Lolog y el arroyo Quilquihue, la misma estaba compuesta de 50 leguas kilométricas, subdivididas en 200 lotes de 625 hectáreas cada uno, la mensura y subdivisión se realizó por decreto del 28 de julio de 1910.
21 de julio de 1906
Es designado Eduardo Elordi como 7° Gobernador del Territorio del Neuquén asumiendo el 4 de agosto de ese año.
21 de julio de 1914
– El Consejo Nacional de educación autorizó al director de la Escuela de Neuquén Pedro Soraire a abrir un curso de Sexto Grado del que carecía el territorio.
– El Jefe de Correos y Telégrafos de la Capital dispone la instalación de 3 buzones para correspondencia que fueron remitidos desde Buenos Aires.

FUENTE: Lic. Ricardo Koon.


Semblanza de Eduardo Elordi

Por JUAN MARIO RAONE (*)

Hurgando en las bibliotecas, el hallazgo de esta publicación, contribuye al mayor conocimiento de la vida y el desempeño de los pioneros.
Cuando se menciona a los primeros hombres y mujeres de nuestro Neuquén se lo hace generalmente tomando referencias de algún artículo periodístico o de informaciones familiares. No es común encontrar pequeños esbozos biográficos ya que las publicaciones eran escasas y las informaciones periodísticas eran breves.
Folleto revelador
Por eso constituye una excepción la serie de comentarios que sobre “Los Hombres del Neuquén” aparece en la revista-folleto titulada “La Patria Argentina – Neuquén”, del 25 de mayo de 1910. Allí, luego de una corta referencia al fundador don Carlos Bouquet Roldán, prosigue con quien lo sucediera en el cargo por cuatro períodos, don Eduardo Elordi. De él dice: “Nació en Buenos Aires y floreció en las tierras del norte, perfumadas de nardos y azahares, en aquella encantadora Tucumán, madre ilustre de guerreros, jurisconsultos, literatos y estadistas , altar del juramento de nuestra independencia y cuna del más grande de los presidentes argentinos. Eduardo Elordi es de los buenos; de esos hombres que después de haber desempeñado puestos públicos de importancia, pueden retirarse al hogar con la conciencia tranquila de haber cumplido fielmente el juramento prestado por el mandato que el pueblo les confió; de los que no marea el vértigo de las alturas y que cuando descienden del poder bajan en brazos de ese mismo pueblo que con un aplauso justiciero recompensa los afanes de los fieles servidores.
De corazón noble y generoso, se conoce a primera vista el caballero franco y leal, dispuesto a hacer favores tan solo en provecho del desgraciado, pero sin pretender reservarse para si, ni siquiera la esperanza de la gratitud que siempre fue planta exótica en el corazón humano.
Eduardo Elordi es de los leales; de los que en las horas adversas no se pasan al campo enemigo y saben caer defendiendo la bandera; es de aquellos que según la bella frase del poeta “prefieren quedar libres y de pie en el fondo oscuro del valle, y no de rodillas en la cumbre luminosa de la montaña”.
Reúne las condiciones que se necesitan para ser buen gobernante y siempre será querido por sus gobernados, porque es honrado e inteligente y se interesa de verdad por el progreso y adelanto del pueblo, y en estricta justicia debe decirse que el Gobernador Elordi es el digno sucesor del señor Carlos Bouquet Roldán, con quien el territorio tiene una inmensa deuda de gratitud que siempre sigue en aumento por el valioso y desinteresado concurso que aquél le brinda.”
Vidas consagradas
Es justo reconocer que las lisonjas que el articulista apunta del gobernante fueron sobradamente puestas en evidencia durante los 12 años que le tocara dirigir el progreso del territorio, término en el que se ganara el prestigio de buen gobernante, razón por la cual al expirar el cuarto período pasó a ocupar el puesto de Director General de Territorios Nacionales, cargo que ocupara hasta su muerte ocurrida el 11 de febrero de 1938. Por eso repito las palabras de un viejo maestro e historiador: don Carlos Agustín Ríos, que en su libro “Gobernadores del Neuquén – 1884 – 1980” apunta que: “Consagró lo mejor de su vida al Territorio al que dedicó afanes y energías, propiciando numerosas obras de bien público. Su labor de gobernante ejemplar dejó imborrables recuerdos. Su pueblo agradecido lo recuerda siempre como a uno de los más progresistas Gobernadores del Neuquén” (pág.47).
La siguiente figura es la del Dr. Manuel Bonet, un Juez Letrado que dejó tras de sí no sólo el buen nombre de su tarea de imponer una recta justicia, sino que trascendió por su interés en la recuperación de aquéllos que habían infringido las leyes.
Hijo de una familia numerosa, también toda su familia dejó el buen recuerdo de quienes supieron llevar con altura el honrado apellido que don Manuel prestigiara con una vida recta al servicio de la Justicia y de la sociedad a la que supo entregar muchos años de labor, siendo reconocido como ecuánime, justo e imparcial .
Privilegiados
Si bien no podemos entregarles referencias de todos los otros personajes del Neuquén de 1910, algunos de los cuales tomaremos en siguientes notas, les adelantamos que suministramos sus nombres por si alguien, familiar, pariente o historiador, está interesado en conocer lo que sobre ellos se dijo en aquella oportunidad. Luego de Bonet trata sobre el Dr. Eduardo Talero, Comandante Tristán Villarruel, Abel Chaneton, Enrique Nordenstrom, Ramón Zabala, Fernando Cerdeña, Alberto S. Arias, Rafael Castilla, Joaquín Portela, Manuel C. Mir, Emilio Rodríguez Iturbide, Ramón López Hernández, Francisco Barcastegui, Emilio Guiñazú, Manuel Linares y Enrique Carro, Benito Izquierdo, Felipe Santamaría, Miguel Mango, Juan Zufiría. Vicente Radonich, Lorenzo Araque, Francisco Bueno, Marcelo Napal, Carlos Stagnaro y por último a don Ferruccio Verzegnassi.

FUENTE: Diario La Mañana Neuquén

(*) Miembro de la Academia Nacional de la Historia.Fotos Sistema Provincial de Archivos y colecciones particulares.

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