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domingo, 8 de mayo de 2016

Lluvia de ranas y otras cosas



En numerosas publicaciones científicas de solvencia reconocida se han publicado en diversos momentos de la historia noticias referentes a extrañas lluvias de ranas, sapos, peces, arañas, caracoles, mejillones, escarabajos, hormigas, gusanos, tierras de colores, lana e incluso cruces (como ocurrió en Sicilia en el año 746). Se supone que todos estos sucesos se producen al quedar atrapados estos animales u objetos por los fuertes remolinos que suelen acompañar a las tormentas. Entre las más famosas lluvias extrañas están las que a continuación se comentan:

Según diversas crónicas antiguas, en el año 371 se produjo en la región francesa de Artois una lluvia de lana, seguida de otra de agua grasienta, tras lo cual la tierra, hasta entonces estéril, se convirtió en fértil. Este legendario hecho dio lugar al culto del Santo Maná que se sigue en la catedral de Arrás. 
El 5 de mayo de 1786, tras una larga sequía, cayó una gran cantidad de pequeños huevos negros sobre la capital haitiana de Puerto Príncipe. Algunos de los huevos fueron conservados y empollados, naciendo de ellos unos seres no identificados que, según las descripciones, perdieron rápidamente varias capas de piel y que parecían renacuajos. 
En el verano de 1804, en las cercanías de Toulouse se produjo una lluvia de sapos. 
El 14 de marzo de 1813 una lluvia roja, calificada de "gotas de sangre" cayó sobre una amplia zona de Italia, en los alrededores de Nápoles. Tras analizar dichas gotas, se comprobó que se trataba de agua con un alto contenido de hierro y cromo. 
El 30 de junio de 1838, en pleno corazón de Londres, los transeúntes se sorprendieron al ver llover ranas y renacuajos. 
El 28 de diciembre de 1857, durante el transcurso de una fuerte tormenta, las aceras de la ciudad de Montreal, en Canadá, se cubrieron con centenares de pequeños mejillones. 
El 11 de febrero de 1859, se produjo una lluvia de peces (concretamente gobios) en el condado inglés de Glamorganshire. 
El 3 de mayo de 1876, cayó sobre el sur del condado de Bath, en el estado norteamericano de Kentucky, una lluvia de minúsculos trozos de carne. 
El 24 de febrero de 1884 y el 19 de julio de 1906 cayeron sendas lluvias de hormigas sobre las ciudades de Nancy (Francia) y Milán (Italia). Pocos meses después, el 22 de agosto, en Bilbao, según las crónicas, "llovieron codornices". El 10 de marzo de 1901, en la ciudad siciliana de Palermo, una nueva lluvia de sangre cayó sobre los despavoridos habitantes de la ciudad.
Después se comprobó que se trataba de gotas de lluvia impregnadas con un finísimo polvo de color rojo. 
A finales de 1971, una lluvia de corpúsculos amarillos cayó en las inmediaciones de la ciudad de Sidney, en Australia. La única explicación oficial dada al caso vino de boca del ministro australiano de Salud Pública, Mr. Jago, que aclaró (!?) que se trataba de "deyecciones de polen no digerido de abejas que sobrevolaron la zona" (sic). 
El 3 de julio de 1977, una gran nube de heno sobrevoló la localidad inglesa de Devizes, descargando en pleno centro del pueblo.

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