Redes

domingo, 28 de febrero de 2016

El cadáver de Carlomagno



De acuerdo con su voluntad expresa, el cadáver de Carlomagno (742-814) fue embalsamado ataviado con sus ropajes reales de gala, con una corona sobre la cabeza, un cetro en una mano y la otra sujetando un Evangelio encuadernado en oro que reposaba en sus rodillas. Sentado en su trono de mármol, permaneció en una cripta bajo la cúpula de la catedral de Aix-en-Provence. Este sepulcro fue profanado en diversas ocasiones, la primera de las cuales fue protagonizada por Otón III (980-1002), quien se contentó con llevarse una cruz de oro y pedrería que el cadáver tenía sobre el pecho. Poco después, Federico I Barbarroja (1122-1190) le despojó de todo cuanto de valor le rodeaba, aunque, eso sí, a cambio, le hizo canonizar. En total, el cuerpo embalsamado de Carlomagno permaneció en este trono durante unos cuatrocientos años, hasta que en 1215 el rey Federico II (1194- 1250) ordenó que fuera enterrado en un ataúd de oro y plata en la catedral de Aquisgrán.


No hay comentarios:

Publicar un comentario