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miércoles, 26 de abril de 2017

domingo, 23 de abril de 2017

El Taj Mahal: una historia de amor



El sultán mogol Sha Chahán encargó al arquitecto Isa Mohamed erigir un mausoleo de alabastro blanco al morir en 1630 su esposa favorita, Mumtas Mahal, al dar a luz a su decimocuarto hijo. Este mausoleo, hoy conocido como Taj Mahal, fue levantado junto al río Jumna, en la ciudad de Agra, en el actual estado de Uttar Pradesh, al norte de la India, dentro de un jardín amurallado adornado con estanques y pavimentos de mármol. En su construcción, que duró unos diecinueve años, intervinieron unos veinte mil obreros. Concluida la obra, el sultán pretendió erigir un mausoleo gemelo para él mismo; sin embargo, fue depuesto por su hijo sin que tuviera tiempo de poner en marcha este segundo proyecto. 

jueves, 20 de abril de 2017

El Coliseo de Roma: Una maravilla de la antiguedad


La construcción del antiguamente conocido como Anfiteatro de los Flavios y hoy en día como Coliseo de Roma (nombre, por cierto, que proviene no de su gran tamaño, como parecería natural, sino de la colosal estatua de Nerón que se alzaba en sus cercanías) fue encargada por el emperador Vespasiano, fundador de la dinastía Flavia, con la intención de que fuera el edificio más grandioso que jamás hubiese sido visto. Su construcción comenzó dos años después de la conquista de Jerusalén, ocurrida en el año 70, y fue inaugurado tan sólo ocho años después, en tiempos ya del emperador Tito. Lo que pretendía Vespasiano, además de inmortalizar su nombre, era algo mucho más práctico: encontrar una diversión que alejara a los casi 300.000 parados de la ciudad, que a la sazón tenía aproximadamente 1 millón de habitantes, de cualquier veleidad rebelde.


En su diseño original, el edificio se ajustaba a unas dimensiones perfectamente calculadas para conseguir que los 50.000 espectadores que podían albergar sus gradas (45.000 de ellos sentados) tuvieran la suficiente sensación de intimidad, pero pudiesen sentir a la vez la grandiosidad del recinto. Para acometer su construcción fue necesario, en primer lugar, trazar una calzada hasta las canteras de Travertino, situadas a 30 kilómetros de Roma, por la que viajaron incansablemente 200 carros tirados por bueyes, acarreando la piedra necesaria para levantar el edificio. Sólo para completar la pared inferior fueron necesarios un total de 292.000 viajes entre la cantera y la obra. Los arquitectos e ingenieros que dirigieron su construcción inventaron el hormigón, material que no sería redescubierto prácticamente hasta nuestros días. Al unir los bloques de piedra, se agregaron grapas de metal para que los pilares de hormigón se compactaran perfectamente.


Finalizada la obra, la arena del Coliseo de Roma podía convertirse en pocos segundos en una gran piscina en donde era posible representar batallas navales, ballets acuáticos interpretados por bellas jóvenes desnudas o encarnizadas luchas entre cocodrilos (sin demasiada amplitud, eso sí). Para que fuera posible este tipo de espectáculos (que, en realidad, no tuvieron un gran éxito de público), se decidió su emplazamiento en la gran depresión entre las colinas Esquilina, Palatina y Celio, en un lugar cercano al acueducto de Claudio colindante con un lago construido por encargo de Nerón, que estaba conectado con la red de cloacas de Roma. Además, fue necesario impermeabilizar el hormigón empleado, al igual que el fondo del piso sobre el que descansaba la arena y la pintura de las paredes. Cuando tiempo después se decidió suspender los juegos acuáticos, se construyeron en el piso inferior de la arena almacenes y celdas donde encerrar a las víctimas de los espectáculos. Desde allí, víctimas y animales salvajes accedían a la arena mediante un complicado sistema de rampas, pasadizos y ascensores.


Las cáveas o gradas del Coliseo de Roma disponían de 252 vomitorios por los que entraba y salía el público con total comodidad. Las mujeres disponían de un espacio reservado separado del resto del aforo masculino. En los espectáculos que se celebraban en plena canícula estival, miles de marineros de la guardia imperial extendían un gran toldo sobre el Coliseo. Para ello, la cornisa interior del suelo era elevada a 50 metros de altura para soportar los cables sobre los que se sustentaban las gigantescas velas de vivos colores.
El acto inaugural del Coliseo de Roma duró cien días y supuso la muerte de 2.000 gladiadores y 9.000 animales.


lunes, 17 de abril de 2017

El Coloso de Rodas vendido como chatarra



En la antigua Grecia se llamaba genéricamente "coloso" a la estatua de tamaño mucho mayor que el natural. Después pasó a designar por antonomasia a una gigantesca estatua de bronce que se levantó a la entrada de los dos puertos principales de la ciudad de Rodas. El rey egipcio Tolomeo I Soter (360-283 a. de C.), antiguo general macedonio y amigo personal de Alejandro Magno, que se hizo cargo de la satrapía de Egipto a la muerte del conquistador, famoso además por haber hecho construir la Biblioteca de Alejandría, sitió infructuosamente la ciudad
griega de Rodas. Para conmemorar el levantamiento del asedio, los habitantes de esta ciudad erigieron entre los años 292 y 280 a. de C. una colosal estatua consagrada a Apolo, el dios del cielo, y como tal, dios supremo de la ciudad, conocida como el Coloso de Rodas, que fue considerada como una de las Siete Maravillas de la Antigüedad. 
El escultor Chares o Jares de Lindos diseñó un coloso desnudo de 36,6 metros de altura, con un diámetro torácico de 18,30 metros, construido con bloques de piedra con estructura interior de hierro, y recubierto con láminas de bronce. Contra lo que dicen algunas leyendas, se erigía sobre ambos pies juntos, situados sobre un promontorio que dominaba la entrada al puerto de la ciudad, y no a horcajadas de la bocana del puerto. 
En el año 224 a. de C., medio siglo después de ser levantada, cayó durante un terremoto. Sus ruinas permanecieron esparcidas por el suelo casi novecientos años, hasta que en el año 667 de nuestra era el califa Omar II, que había conquistado Rodas, vendió las 327 toneladas de cascotes y chatarra de la estatua derruida a un comerciante judío, que las trasladó a Alejandría a lomos de más de 900 camellos.




Proyecto para construir de nuevo el Coloso de Rodas

Un equipo multidisciplinar de jóvenes profesionales de varios países europeos se han apuntado al reto de construir una de las siete maravillas del mundo antiguo, El Coloso de Rodas, estatua gigantesca que jalonaba el puerto griego y por donde pasaban los barcos que entraban y salían de la ciudad.
Ya no se trata tan solo de crear una gigantesca estatua de 150 metros, sino que se pretende construir un imponente museo en el interior, tal como puedes ver en las recreaciones de los vídeos que te mostramos al final de estas líneas.
De llegar a materializarse, nos encontraremos con un nuevo hito en la construcción y la recreación de una de las consideradas maravillas del mundo. El empeño, aunque se nos antoja muy costoso, creo que merecerá el esfuerzo.




domingo, 16 de abril de 2017

Enterrados dentro de la Gran Muralla de China


La Gran Muralla de China se construyó en las primeras décadas del siglo III a. de C., señalándose el año 220 a. de C., durante el reinado del legendario emperador Huang-Ti, como el de su terminación. El propósito original de la Gran Muralla no fue estrictamente impedir la invasión de los hunos mogoles del norte. Más exactamente, lo que trató de conseguir fue que los hunos, en su indetenible avance hacia el sur, no la pudiesen atravesar con sus caballos, lo que acababa con gran parte de su capacidad conquistadora. La muralla comienza cerca del mar, en la pequeña ciudad de Chau-Hai-Kuan (Chinwangta), a poca distancia al nordeste de Pekín, extendiéndose hasta Yang-Kuan (Jumon), cubriendo una distancia lineal de 3.460 kilómetros en su brazo principal, más otros 2,860 kilómetros en ramales secundarios, con un espesor medio de 9,8 metros. Se dice que en su construcción trabajó durante veinte años un millón de personas, más de trescientos mil de las cuales murieron por las duras condiciones de trabajo. Todas ellas fueron enterradas dentro de los muros de la propia muralla.




viernes, 14 de abril de 2017

Hoy se celebra el "Día de las Américas"




El Día de las Américas es una celebración anual que tiene lugar el 14 de abril en todas las repúblicas americanas, como símbolo de su soberanía y de su unión voluntaria en una comunidad continental. Cada año, sea por promulgación presidencial o legislativa, esta efeméride es conmemorada en ciudades, pueblos y comunidades.


El primer Día de las Américas fue celebrado a lo largo del continente americano en 1931. Se eligió el 14 de abril por ser la fecha de 1890 en que, mediante resolución de la Primera Conferencia Internacional Americana (celebrada en el Distrito de Columbia, entre octubre de 1889 y abril de 1890), se crearon la Unión de las Repúblicas Americanas y su secretaría permanente, la Oficina Comercial de las Repúblicas Americanas. Estas dieron paso a la Unión Panamericana y finalmente a la actual Organización de los Estados Americanos (OEA) en 1948.
Honduras, Guatemala y Haití declararon el 14 de abril como fiesta nacional. En estas y otras naciones de la por entonces Unión Panamericana hubo recepciones diplomáticas, celebraciones públicas y civiles, programas en las escuelas y una gran cantidad de proclamaciones promoviendo los principios del panamericanismo.

Una de esas declaraciones aseguró que en el espíritu del panamericanismo, las naciones de América podrían reafirmar los ideales de paz y solidaridad continental que todos profesan, fortalecer sus lazos naturales e históricos y recordar los intereses comunes y aspiraciones que hacen a los países del hemisferio un centro de influencia positiva en el movimiento universal a favor de la paz, la justicia y la ley entre las naciones.

jueves, 13 de abril de 2017

La Torre Eiffel, ese "esqueleto horroroso"



El 14 de enero de 1887, pocos días antes de que se iniciara la construcción de la Torre Eiffel, el periódico Le Temps de París publicaba una carta abierta de protesta firmada por numerosos intelectuales franceses (entre otros, Gounod, Maupassant, Leconte de l'Isle y León Bloy), que calificaban la torre de "esqueleto horroroso" y "Notre-Dâme de la quincalla". Pese a esta oposición intelectual, la torre se levantó gracias a lo aportados por el propio Alexandre Gustave Eiffel (1832-1923), a cambio de una concesión para su explotación comercial y turística durante veinte años. Sólo en el primer año, la visitaron 1.968.287 personas. Con lo que pagaron los primeros 200.000, Eiffel recuperó su inversión.
El 31 de marzo de 1889, la construcción de la torre Eiffel se dio por acabada. La torre fue levantada cerca del Campo de Marte en veintiséis meses por un equipo permanente de 60 obreros, siguiendo las indicaciones de los 5.300 planos elaborados por el equipo de ingenieros. Su altura inicial fue de 312,27 metros, aunque con la antena que posteriormente se añadió a su cúspide alcanzó los 320,75.
Los pilares están orientados a los cuatros puntos cardinales y se inscriben en un cuadrado de 125 metros de lado. En total, la torre tiene 1.792 escalones y contiene 1.050.846 remaches metálicos.